La delegación tachirense de fútbol de Salón femenino ocupó el sexto lugar en el campeonato nacional de la categoría juvenil disputado del 18 al 22 de agosto en el complejo polideportivo 5 Águilas Blancas de la ciudad de Mérida, en el cual el equipo de Aragua se tituló campeón.
Las aurinegras superaron tímidamente la etapa de clasificación venciendo a Guárico y Cojedes pero se complicaron ante el campeón Aragua, lo cual les obligó a buscar un triunfo forzado frente al conjunto de Miranda, que les dio el pase a la siguiente ronda.
En los cuartos de final les correspondió batallar ante la representación de Carabobo, conjunto que hizo gala de su amplio favoritismo para confinar al quinteto tachirense al sexto lugar de la clasificación.
El compromiso para definir el campeonato se jugó este domingo entre los equipos centrales de Aragua y Carabobo, con resultado que se inclinó por la vía de los penales a favor del cuadro aragüeño.
El asistente técnico del conjunto tachirense, Alexander Dulcey informó que las muchachas dieron todo por llegar a la final, sin embargo, reconoció que las aragüeñas tienen más experiencia. Prometió que seguirán trabajando para llevar adelante el proyecto que se han trazado con este grupo de atletas, las cuales compitieron en edades inferiores a las requeridas por los organizadores.
martes, 24 de agosto de 2010
EL PARQUE QUINIMARI A PUNTO DE CONVERTIRSE EN TIERRA DE NADIE
El parque Quinimarí está a punto de convertirse en una tierra sin ley, si la autoridad encargada de preservar esos espacios para el sano esparcimiento de la ciudadanía no regula su uso.
Un acuerdo general entre usuarios, autoridades competentes y vecinos podría frenar el excesivo consumo de alcohol y la contaminación que se viene generando, sobre todo durante los encuentros de fútbol que se realizan en la cancha techada. La gente consume alcohol y deja tirados los envases, aunado a esto se orinan en la pared y en los arbustos que rodea el complejo de casas que lo circunda.
Durante las bailoterapias la gente lleva recipientes con agua que luego arrojan en cualquier área ignorando el daño que le hacen al ambiente. Otro de los problemas a resolver es el de las mascotas cuyos dueños están obligados a recoger sus desperdicios fecales y colocarlos en sitios donde no represente un peligro de enfermedad para la cantidad de niños que van a correr por la grama.
El Parque Quinimarí cuenta con dos módulos policiales, uno estadal y el otro municipal, pero ambos permanecen pasivos. En la cancha techada se juega hasta altas horas de la madrugada, perturbando la tranquilidad de los vecinos, además en su alrededor se utilizan equipos de sonido a alto volumen, se consume alcohol y por si fuera poco, se orinan en las aceras, paredes y cuanto sitio sirva de cobijo a la necesidad fisiológica.
De noche, el único alumbrado que sirve es el de la cancha porque, inclusive, los postes que están frente al módulo de policía municipal, carecen de bombillas. Esto facilita la delincuencia y anima a los policías a acostarse bien temprano.
El parque Quinimarí se ha convertido en una referencia recreativa para los cientos de personas que acuden a caminar, ejercitarse o jugar una partida de fútbol de salón, baloncesto, voleibol y pasear con sus mascotas. Lo importante será concertar un manual de uso que impida la violación de las leyes y preserve sus espacios para el disfrute de todos. Hace pocos días las cuadrillas de la Alcaldía de San Cristóbal hicieron una limpieza general pero, a la fecha, ya está salpicado de botellas.
Un acuerdo general entre usuarios, autoridades competentes y vecinos podría frenar el excesivo consumo de alcohol y la contaminación que se viene generando, sobre todo durante los encuentros de fútbol que se realizan en la cancha techada. La gente consume alcohol y deja tirados los envases, aunado a esto se orinan en la pared y en los arbustos que rodea el complejo de casas que lo circunda.
Durante las bailoterapias la gente lleva recipientes con agua que luego arrojan en cualquier área ignorando el daño que le hacen al ambiente. Otro de los problemas a resolver es el de las mascotas cuyos dueños están obligados a recoger sus desperdicios fecales y colocarlos en sitios donde no represente un peligro de enfermedad para la cantidad de niños que van a correr por la grama.
El Parque Quinimarí cuenta con dos módulos policiales, uno estadal y el otro municipal, pero ambos permanecen pasivos. En la cancha techada se juega hasta altas horas de la madrugada, perturbando la tranquilidad de los vecinos, además en su alrededor se utilizan equipos de sonido a alto volumen, se consume alcohol y por si fuera poco, se orinan en las aceras, paredes y cuanto sitio sirva de cobijo a la necesidad fisiológica.
De noche, el único alumbrado que sirve es el de la cancha porque, inclusive, los postes que están frente al módulo de policía municipal, carecen de bombillas. Esto facilita la delincuencia y anima a los policías a acostarse bien temprano.
El parque Quinimarí se ha convertido en una referencia recreativa para los cientos de personas que acuden a caminar, ejercitarse o jugar una partida de fútbol de salón, baloncesto, voleibol y pasear con sus mascotas. Lo importante será concertar un manual de uso que impida la violación de las leyes y preserve sus espacios para el disfrute de todos. Hace pocos días las cuadrillas de la Alcaldía de San Cristóbal hicieron una limpieza general pero, a la fecha, ya está salpicado de botellas.
TORNEO MILLONARIOPor estos días se publicita en la radio la realización de un campeonato multimillonario de fútbol de salón en la cancha del parque Quinimarí y la pregunta es si los organizadores han tomado en cuenta todo este tipo de aspectos o, si por el contrario permitirán que se sigan violentando las leyes de convivencia ciudadana en esta zona de la ciudad.
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