martes, 6 de enero de 2026

REQUIEM POR LA VINOTINTO

 


Dicen que “el que, apuesta por necesidad, pierde por obligación”. El viejo adagio le cae de lado a la selección Vinotinto que, necesitando un resultado, pero barajando varios escenarios, se estrelló con una realidad que le niega la posibilidad de asistir, por vez primera a una final del campeonato del mundo, un evento muy demodé, pero que para nosotros los venezolanos, tan cerquita de Colombia, pero tan Lejos de Dios, era una de esas alegrías colectivas ya anunciadas que nos disponíamos a celebrar. 

Nos quedamos con la sensación de poder lograrlo. Sabíamos que las barajas nos daban algún alivio. Brasil no puede perder, aunque juegue en El Alto, esta en juego el prestigio de Anchelotti. Colombia ya está clasificado y viene relajado. Si empatamos y Bolivia Empata, clasificamos. Si perdemos y Bolivia pierde, también clasificamos. Si perdemos 6 a 3, pero Bolivia empata, clasificamos. Por donde se le veía, las cosas estaban para Venezuela.

Pero llegó el martes: Ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes. Había que salir a blandir el acero. A quemar las naves. Las cosas no estaban a nuestro favor totalmente, pero tampoco a favor de Bolivia. Si lo mediamos en porcentajes teníamos el 70%. Brasil es Brasil y no puede perder en El Alto. Colombia es difícil, pero está clasificada. “Seguro Lorenzo hace algunos cambios para dar chance a los que menos han jugado y será más fácil para nosotros”.

Telasco anota y la algarabía no tiene rienda. Colombia viene a dar papaya. Epa, ese gol de Mina no estaba en los planes. Los paisas no tenían porqué ponerse bravos, ya están clasificados. Toma, le dice Josep Martínez, tras marcar el segundo gol, reavivando las barras en Maturín y la esperanza en el país que quería olvidarse de sus problemas.

Pero, se agitó la contra suerte o la suerte en contra y apareció un desconocido, Luis Suarez un émulo del mordelón uruguayo para igualar las acciones y desencajar el rostro de los enmascarados de rojo, antes de finalizar el primer tiempo. 

Con el empate tenemos esperanza. Los brasileños no pueden perder en El Alto por el prestigio de Anchelotti y seguro que en el segundo tiempo remontan y, tal vez empaten o, como es lógico, por la cantidad de estrellas que tienen, deben ganar. Venezuela debe preservar la calma y manejar el juego ante una Colombia ya clasificada.

La defensa nacional vuelve a hacer aguas y aparece el invitado Suárez nuevamente para decretar el tercero. Yo estaba sacando cuentas y, aunque no me cuadraban, daban ánimo, porque Venezuela podía lograr, en una de esas genialidades del técnico Batista, hacer un cambio para probar otros destinos. El que entre puede anotar el empate y esperar que Brasil haga lo mismo.

Pero llegó el cuarto, en otro aparente desdoble de Luis Suárez. “Estaba hinchado de goles y los descargó contra nosotros, precisamente, en el día más futbolísticamente importante para el país. Qué, otra vez Suárez, Están repitiendo el cuarto o este es el quinto, preguntamos, ante la incredulidad de lo que estábamos viendo.

Y, así llegó el alegronazo que nos produjo el tercero de Rondón, para refugiarnos en las lágrimas, junto a los jugadores con el sexto de Colombia. Los paisas estaban clasificados y no tenían porque enfadarse tanto con nosotros. Colombia nunca anotó seis goles en tres años y Venezuela tampoco recibió esa dosis, a pesar de los pesares.

Necesitábamos jugarnos el todo o nada y terminamos con el algoritmo al revés. Bolivia le ganó a Brasil en El Alto, a pesar del prestigio de Anchelotti, que ya se inventará alguna frase para justificarlo. Colombia nos goleó, sin necesidad. El empate no llegó, tampoco la oportunidad de asistir a un Mundial.

Reflexionando sobre el futuro nos queda; en una eliminatoria donde Chile y Perú, que siempre son tradicionales competidores, pero en esta oportunidad hacían cambio generacional. Donde Brasil y Argentina, siempre se dan por clasificados. Paraguay, Uruguay, tardan, pero llegan. Colombia y Ecuador son huesos duros de roer. Donde, en esta oportunidad Fifa amplió a 48 y dio 6 cupos y medio a nuestra zona. Donde Estados Unidos no cuenta por ser el anfitrión. Salomón y Rincón junto al Bocha Batista le dicen adiós a la Vinotinto ahh.

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